Este año, el 10 de octubre de 2025, se alcanzó un cese de fuego en Gaza tras más de un año de conflicto intenso. El acuerdo, impulsado por el ex presidente Donald Trump, buscó aliviar el sufrimiento de una población sometida a lo que la ONU calificó de campaña genocida.
Desde el inicio de la guerra, el Ministerio de Salud de Gaza reportó 66.148 palestinos muertos y 168.716 heridos. En agosto, se confirmó una hambruna provocada: más de 640.000 personas en Fase 5 de inseguridad alimentaria. Aun con el alto el fuego, 1,6 millones enfrentan niveles críticos de desnutrición aguda y casi 101.000 niños menores de cinco años corren riesgo de malnutrición hasta mediados de 2026 😔.
La red sanitaria colapsó: solo 10 de 36 hospitales operan parcialmente tras 800 ataques que acabaron con la vida de más de 1.700 trabajadores sanitarios. El bloqueo total estranguló el ingreso de alimentos, medicinas y combustible, y el mecanismo de la Gaza Humanitarian Foundation se convirtió en un símbolo trágico tras 1.400 víctimas en puntos de distribución que recibían apenas 60 camiones de ayuda diarios, lejos de los 500 necesarios.
En septiembre, la Comisión Independiente de la ONU concluyó que Israel cometió actos genocidas, señalando cuatro de los cinco crímenes definidos en el Convenio de 1948, incluyendo el "deliberado infierno". También se citó un ataque que destruyó miles de embriones en la principal clínica de fertilidad de Gaza y declaraciones como la del ministro de Defensa Yoav Gallant, llamando al enemigo "animales humanos".
Ante este escenario, Trump presentó su Plan de Paz de 20 puntos el 29 de septiembre, sellando el cese de fuego y un intercambio de rehenes: prisioneros palestinos a cambio de ciudadanos israelíes. El secretario general de la ONU, António Guterres, lo describió como un "avance desesperadamente necesario" 🕊️.
Sin embargo, el acuerdo tiene grietas: busca debilitar a Hamas sin abordar la raíz política del conflicto, eliminando referencias claras a una solución de dos estados. El primer ministro Netanyahu defiende la existencia de una sola entidad israelí, dejando la idea de un Estado palestino en el limbo.
Mirando hacia 2026, el optimismo de una paz duradera choca con la realidad: sin un plan de reconstrucción sólido y con divisiones políticas en la ONU y EE. UU., este cese de fuego podría convertirse en un frágil alto el fuego que no asegure una solución a largo plazo 📉.
Reference(s):
cgtn.com




