En una dramática mañana de miércoles en Georgia, agentes federales de EE. UU. irrumpieron en una planta de fabricación de Hyundai-LG en lo que el Departamento de Seguridad Nacional llama su operación de cumplimiento más grande en un solo sitio. Más de 300 ciudadanos surcoreanos fueron detenidos, esposados y trasladados en autobuses en una operación que involucró helicópteros y vehículos blindados 🚁🚓.
La redada surgió de una investigación de varios meses sobre presuntas prácticas laborales ilegales. Los funcionarios de EE. UU. dicen que algunos trabajadores estaban "presentes ilegalmente" o trabajando con visas inválidas. Los arrestados ahora están bajo la custodia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y enfrentan posible deportación.
En Seúl, la noticia impulsó conversaciones urgentes. El jefe de gabinete presidencial Kang Hun-sik anunció que, una vez completada la documentación, un vuelo especial traerá a los trabajadores de regreso a casa. El ministro de Relaciones Exteriores Cho Hyun expresó profunda preocupación y prometió todos los esfuerzos para una "resolución justa y rápida."
Grandes empresas como LG Energy Solution y Hyundai aclararon que la mayoría de los detenidos eran contratistas, no empleados directos. LG ha suspendido los viajes de negocios no esenciales a EE. UU. y está organizando retornos o alojamientos en espera para su equipo.
Este incidente ocurre en un momento delicado: Corea del Sur y EE. UU. acaban de cerrar un acuerdo comercial de $350 mil millones para impulsar a las empresas coreanas en el mercado estadounidense. Con una posible visita del presidente estadounidense Donald Trump a APEC en el horizonte, ambas partes quieren mantener el impulso y la confianza 🤝.
Seúl también está revisando su sistema de visas para prevenir incidentes similares. A medida que las empresas invierten miles de millones en fábricas en EE. UU., garantizar los derechos de los trabajadores y una base legal clara se convierte en una prioridad principal. El resultado de esta saga podría remodelar las relaciones entre Washington y Seúl y establecer nuevos precedentes para las prácticas laborales internacionales.
Reference(s):
cgtn.com




