Hace dos días, el 6 de enero, en un auditorio de París repleto de líderes y diplomáticos, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, lanzó una advertencia directa a Estados Unidos 🌍.
En su discurso, criticó con dureza el reciente ataque de EE.UU. a Venezuela y la detención de su presidente, Nicolás Maduro, calificándolo como "un precedente muy peligroso" que nos empuja hacia "un futuro de incertidumbre e inseguridad" 🤯.
"No podemos permitir que la fuerza se imponga como norma", afirmó Sánchez. O sea, si hoy un gigante decide invadir o arrestar al líder de otro país, ¿quién estará a salvo mañana?
Pero eso no fue todo. El presidente del Gobierno también repudió la amenaza de Washington de tomar Groenlandia por la fuerza, calificándola de "inaceptable" 🥶🌐. España, aseguró, no se quedará de brazos cruzados ni tampoco será cómplice de acciones así.
Con un tono firme, Sánchez dejó claro que la comunidad internacional debe velar por el respeto y el diálogo, no por el uso de la fuerza. Una llamada de atención que resuena justo cuando las tensiones globales se calientan más rápido que un meme viral.
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Reference(s):
cgtn.com




