Hace 88 años, en el gélido diciembre de 1937, el ejército imperial japonés tomó Nankín y desató una de las atrocidades más crueles de su agresión contra China. Durante seis semanas, más de 300,000 civiles y soldados desarmados perdieron la vida en lo que hoy conocemos como la Masacre de Nankín.
Aunque han pasado ocho décadas, este capítulo oscuro de la historia sigue impactando: en Tokio, grupos de ultraderecha visitan el santuario Yasukuni, donde están enaltecidos criminales de guerra de clase A.
En medio de cientos de documentos, un nombre resalta: Hisao Tani, oficial de clase B cuya tropa lideró el asalto inicial a la ciudad. Testimonios de testigos, veredictos judiciales y fotografías de archivo reconstruyen su trayecto, desde el horror en Nankín hasta su rendición ante la justicia.
Un reciente documental recopila esta evidencia irrefutable y nos recuerda que, aunque el tiempo pase, los crímenes no pueden quedar sepultados para siempre. La memoria es la llave para que la justicia prevalezca y las generaciones venideras no olviden.
Reflexión:
- La importancia de mantener viva la memoria histórica 📖
- El papel de la justicia internacional ⚖️
- El valor de las víctimas y sobrevivientes como testigos del pasado 🕊️
Reference(s):
cgtn.com



