Hace casi ocho décadas, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los responsables de la Masacre de Nankín intentaron negar su culpabilidad y ocultar la brutalidad. Sin embargo, dos testimonios silenciosos salieron a la luz y sellaron su destino. ⚖️💀
Evidencia ósea: los huesos que hablaron 💀
La magistrada en jefe Shi Meiyu lideró las exhumaciones de fosas comunes en Nankín. Entre barro y polvo, los huesos de las víctimas revelaron disparos, heridas de arma blanca y golpes brutales. Estas pruebas forenses hicieron callar a quienes afirmaban que todo era mentira.
Álbum fotográfico: memoria preservada 📸
Un residente de Nankín guardó durante años un álbum con imágenes desgarradoras de calles desiertas, edificios en ruinas y víctimas inocentes. Cada fotografía se convirtió en evidencia irrefutable de lo que los criminales querían ocultar.
El veredicto final
Frente a huesos que narraban la violencia y fotos que capturaban el horror, los tribunales condenaron a los culpables. La justicia se sirvió gracias a quienes ya no podían hablar, pero cuya memoria nunca sería olvidada.
Esta historia nos recuerda la importancia de mantener viva la memoria histórica y exigir verdad y justicia, sin importar cuánto tiempo pase. 🌏✨
Reference(s):
The Trials of Justice | Silent evidence of the Nanjing Massacre
cgtn.com




