El domingo 21 de diciembre de 2025, a las 3:00 a.m., dejé Nairobi rumbo al Wilson Airport. Primero volé ✈️ a Eldoret y luego afronté un viaje de 313 km por carreteras secas y polvorientas hasta Lodwar.
Lodwar, capital del condado de Turkana, me recibió con un mar de maletas y sonrisas. Miles de personas, venidas de rincones lejanos, iban en la misma dirección: participar en Tobong'u Lore, el gran festival anual de la comunidad Turkana.
Tobong'u Lore significa "celebrar juntos" en lengua turkana. Durante varios días, la costa del lago Turkana se transforma en un escenario viviente: hay danzas comunitarias 🔥, cantos que resuenan en la arena y relatos que tejen el pasado con el presente.
Antes de llegar, yo solo conocía Turkana por titulares de sequía y polvo. En mi mente existía como un lugar remoto y olvidado. Pero aquí descubrí otra realidad: una cultura vibrante, llena de historia, identidad y hospitalidad.
Compartí sabrosos guisos locales, aprendí pasos de baile bajo el sol africano y escuché a ancianos que narraban leyendas milenarias. Cada encuentro rompía un estereotipo: Turkana no es solo arena, es un mosaico de voces y colores.
Para muchos jóvenes de la región y visitantes como yo, Tobong'u Lore es más que un festival: es un recordatorio de pertenencia. Un espacio donde convergen las raíces, se reencontran familias y se celebra el futuro.
Al emprender el camino de regreso, entendí que mi viaje no fue hacia un lugar lejano, sino hacia un hogar compartido. Tobong'u Lore me enseñó que las historias no se cuentan solas: se viven, se bailan y, sobre todo, se viven juntos. 🌍 💫
Reference(s):
A long road home: Finding belonging during Tobong'u Lore in Turkana
cgtn.com



