En enero de 2026, la comunidad internacional se enfrenta a un nuevo intento de pacificación en Gaza: el 'Board of Peace'. Impulsado por EE.UU. tras la segunda fase de un plan de alto al fuego, su ambición es transformar los escombros en un proyecto de reconstrucción 🕊️🏗️.
Sin embargo, la idea de un consejo con tres niveles jerárquicos, encabezado por billonarios y leales políticos, y en el que la administración palestina queda reducida a tareas municipales, ha generado recelo 🤔.
Lo más polémico es su modelo de «paga y juega»: 1.000 millones de dólares aseguran un asiento permanente, mientras el resto solo participa por tres años 💸.
Para la Casa Blanca, esta fórmula sirve para saltarse la burocracia de la ONU y aplicar la agilidad del sector privado en la reconstrucción. Pero muchos países lo ven como un rival al principio de igualdad soberana 🌍.
Hasta el 18 de enero, solo unos pocos aliados ideológicos —como Hungría y Argentina— se han sumado. ¿La razón? Temen que el 'Board of Peace' sea un mecanismo de intervención unilateral que ignora la legitimidad local y evita abordar temas clave: ocupación, fronteras y autodeterminación.
Al final, la historia muestra que la paz duradera necesita claridad política y respaldo genuino de la población. Y, de momento, este experimento diplomático parece carecer de ambos.
Reference(s):
The 'Board of Peace' and the rise of transactional diplomacy
cgtn.com




