¿Crisis separadas o estrategia global? 🌐
A primera vista, las acciones de EE.UU. en Venezuela, las crecientes tensiones con Irán y la intención de controlar Groenlandia en 2026 pueden parecer tres historias aisladas. Sin embargo, detrás de cada movimiento se esconde un patrón que revela la manera en que las potencias buscan asegurar recursos, rutas comerciales y alianzas clave.
Conexión estratégica
- Venezuela: Las sanciones recientes y maniobras diplomáticas buscan mantener el control sobre la región y garantizar el acceso a recursos energéticos.
- Irán: El aumento de la presión militar y las sanciones apuntan a frenar su influencia en Medio Oriente y proteger rutas de suministro de petróleo.
- Groenlandia: El interés por sus minerales y su posición estratégica en el Ártico refleja una nueva carrera por rutas marítimas y materias primas.
¿Qué está en juego? 🎯
Detrás de cada punto crítico hay tres objetivos clave: control de recursos naturales, influencia geopolítica y seguridad de rutas comerciales. Esta combinación define la agenda de 2026, donde cada movimiento impacta en la estabilidad global.
El Sur Global observa
Para América Latina, África y Asia, lo que sucede en estos tres frentes no es un espectáculo lejano. La escalada de sanciones o la apertura de nuevas rutas en el Ártico afectan el precio de la energía, las cadenas de suministro y las alianzas diplomáticas. 🌍
¿Más tensión o desescalada? 🔍
La estrategia de presión puede generar caos o abrir espacios de negociación. Mientras algunos actores apuestan por endurecer sanciones, otros proponen mesas de diálogo para evitar una mayor fragmentación del orden internacional.
El futuro del orden mundial
Al combinar estas piezas, surge la pregunta: ¿estamos ante una nueva arquitectura global definida por bloques de poder o hacia un multilateralismo más integrado? Solo el tiempo dirá quién lidera la próxima fase de la historia en 2026. ✨
Reference(s):
cgtn.com




