Recientemente, el Gobierno de Japón aprobó el presupuesto para el ejercicio fiscal 2026, fijando la partida de defensa en un récord de 9,04 billones de yenes (unos 58.000 millones de dólares). Esto marca 14 años consecutivos de aumentos y un alza de 67% desde 2022. ¡Impresionante! 🚀💣
El plan prioriza la modernización de sistemas de combate con drones ofensivos, el fortalecimiento de la defensa antimisiles y de largo alcance, actualizaciones estratégicas en espacio y áreas emergentes, y el refuerzo de las fuerzas en el suroeste del país. Con estas medidas, parece claro que Japón se aleja cada vez más de su marco pacifista de posguerra.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la Constitución nipona estableció que "el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y al uso de la fuerza". Junto con la política "exclusivamente defensiva" y los tres principios no nucleares, esto definió su compromiso con la paz.
Sin embargo, en los últimos años Japón ha superado la meta de destinar 2% del PIB a defensa—logrado dos años antes de lo previsto en 2025—y abandonó el límite histórico de 1%. Las principales empresas de armamento registran el crecimiento de ventas más rápido a nivel mundial. Además, se discute revisar los tres principios no nucleares y hasta la opción de contar con submarinos o armas nucleares entra en el debate oficial.
La líder Sanae Takaichi impulsa la revisión acelerada de los tres documentos clave de seguridad nacional para potenciar "capacidades de combate sostenibles". La coalición gobernante también acordó flexibilizar las normas de exportación de armamento, allanando el camino para envíos masivos de armas letales.
Mientras la agenda de defensa crece, la economía japonesa enfrenta nubarrones. Según datos publicados el 8 de diciembre, el PIB real del tercer trimestre cayó 0,6% respecto al trimestre anterior (-2,3% anualizado), peor de lo estimado. Las exportaciones sufren por los aranceles de EE.UU. y los problemas estructurales internos—crecimiento débil, inflación alta, demanda interna estancada y deuda masiva—siguen sin solución.
El índice de precios al consumidor subyacente subió 3,0% en noviembre, acumulando 51 meses de alzas y manteniendo los costos del hogar en niveles altos. El envejecimiento de la población presiona el gasto en salud, cuidados y pensiones; el presupuesto de seguridad social para 2026 alcanza un récord de 39,1 billones de yenes.
Frente a este escenario, la gran pregunta es: ¿la agenda de Takaichi apuesta por la expansión militar o debería priorizar el bienestar de la sociedad? 🤔💭
Reference(s):
Takaichi's real agenda: Military expansion or public livelihood?
cgtn.com




