El miércoles 7 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para poner fin a la financiación de 66 organismos, convenciones y tratados internacionales que Washington considera contrarios a sus intereses. 🇺🇸🚫
Este movimiento no es un ajuste puntual, sino un alejamiento decidido de la escena global que debilita la capacidad de resolver problemas en conjunto. 🌎🤝❌
¿Qué implica esta retirada?
- Recortes en agencias de la ONU: casi la mitad de los 66 organismos afectados dependen de Naciones Unidas y abarcan clima, energía, migración, trabajo, género, desarrollo, derechos humanos, ciberseguridad y antiterrorismo.
- Aislamiento en clima y energía: EE.UU. sale de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático y del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, pilares de las negociaciones y el análisis científico.
- Desconexión de redes de energías renovables: retirada de la Alianza Solar Internacional, la Agencia Internacional de Energías Renovables y otros foros clave que alían ciencia, política e inversión.
Al abandonar estas plataformas, el país con mayor responsabilidad histórica en emisiones de carbono pierde voz en las reglas que marcarán la cooperación futura. Además, limita el acceso a datos y estándares que evitan crisis silenciosas antes de que estallen. ⚠️💡
¿Y ahora qué?
Expertos advierten que el vacío dejado por EE.UU. podría ser cubierto por otras potencias dispuestas a liderar en sostenibilidad, migración y derechos humanos. Para América Latina, esto significa ajustar estrategias de cooperación y buscar nuevas alianzas para enfrentar desafíos como el cambio climático y la seguridad alimentaria. 🤝🌱
En un mundo cada vez más interconectado, la autoridad que elija aislarse corre el riesgo de quedar sin influencia en la toma de decisiones globales. La pregunta es: ¿cómo responderán otros actores internacionales a este giro de política exterior estadounidense? 🌐❓
Reference(s):
cgtn.com




