El 3 de enero de 2026, el presidente de EE.UU., Donald Trump, sorprendió al mundo al anunciar por redes sociales un gran ataque militar contra Venezuela, con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa. Esta jugada parece salida de una película de acción de Hollywood 🎬, pero sus implicaciones van mucho más allá del entretenimiento.
China expresó su fuerte rechazo. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró: “Condenamos enérgicamente el uso flagrante de la fuerza contra un Estado soberano y su líder. Estas acciones violan el derecho internacional y amenazan la paz en América Latina y el Caribe”. 😮
Según el artículo 2(4) de la Carta de la ONU, ningún Estado puede “amenazar o usar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro Estado”, salvo en legítima defensa o con autorización del Consejo de Seguridad. En este caso, Venezuela no atacó a EE.UU. ni se demostró que posea armas de destrucción masiva o vinculación directa con el narcotráfico.
Los argumentos de “operaciones antidrogas” esgrimidos por Washington carecen de pruebas sólidas. Una encuesta de CBS News (19-21 nov) mostró que solo el 13 % de los estadounidenses ve a Venezuela como una amenaza principal, mientras el 48 % la considera una amenaza secundaria y el 39 % no la ve como amenaza. Además, el 70 % se opone a una acción militar.
¿Se trata de un renacer de la Doctrina Monroe en pleno siglo XXI? Este precedente podría socavar el orden mundial post-bélico y abrir la puerta a intervenciones unilaterales. ¡El debate apenas comienza! 🤔
Reference(s):
U.S. military intervention in other countries: Where is legal boundary
cgtn.com




