Recientemente, en una entrevista con la cadena CGTN, el sinólogo Misha Tadd, director del Centro Global de Lao-Ze-Getica de la Universidad de Nankai en China, reflexionó sobre el papel de la inteligencia artificial (IA) en la investigación académica.
Según Tadd, la IA potencia la eficiencia de tareas como comparar diversas traducciones del Tao Te Ching 📜, permitiendo análisis textuales a gran escala con una velocidad sin precedentes. Esto facilita descubrir patrones y matices que antes requerían meses de trabajo humano.
Sin embargo, la IA también tiene sus límites. Al basarse en lenguaje y datos, no puede acceder a las experiencias vividas y no verbales que son el corazón de este texto milenario 🧠. Esto nos lleva de vuelta a la sabiduría de Lao-Tsé:
El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno.
En definitiva, la IA puede ser una excelente herramienta de apoyo para descifrar el pasado, pero la sabiduría profunda sigue siendo patrimonio de la experiencia humana. ¿Crees que algún día las máquinas podrán ir más allá de la eficiencia para tocar la sabiduría? 😉
Reference(s):
cgtn.com




