La vida no es una línea recta y para esta abuela del grupo étnico Bai en China, eso significó intercambiar la aguja por un pincel a sus setenta años.
Hace más de una década inició su segunda etapa como pintora, inspirándose en las historias de la vida diaria: un mercado al amanecer 🛍️, un té compartido al atardecer 🍵 o el baile de las luces en la calle. Con cada trazo, transforma lo ordinario en arte vibrante.
Su trayectoria demuestra que la creatividad no tiene edad. A pesar de empezar tarde, su obra brilla por su autenticidad y sensibilidad. Su lienzo cuenta recuerdos, emociones y pequeñas escenas cotidianas que todos podemos reconocer.
Su historia es un recordatorio de que nunca es tarde para descubrir nuevas pasiones. ¿Y tú? ¿Qué sueño le darías color hoy? 🌈✨
Reference(s):
A Chinese Bai grandmother's journey from needlework to canvas
cgtn.com




