🚀 Este 2025, los cohetes reutilizables ya no son un espectáculo de ciencia ficción; se están convirtiendo en infraestructura real.
En este mes de diciembre, la República Popular China se hizo notar con dos misiones clave: el Zhuque-3 de LandSpace y el Long March-12A, de respaldo estatal. Ambos completaron su vuelo inaugural entregando satélites en órbita, aunque fallaron en el intento de recuperar el primer tramo.
🌡 Recuperar un propulsor orbital es un desafío titánico: sobrevivir a reentrada hipersónica, resistir temperaturas extremas, encender motores múltiples veces y mantener una precisión milimétrica hasta la plataforma de aterrizaje. SpaceX tardó casi una década en hacer del Falcon 9 un experto en aterrizajes rutinarios.
Según el comandante de LandSpace, el Zhuque-3 alcanzó descenso controlado, reinició motores y siguió la trayectoria prevista… pero no consiguió un aterrizaje limpio.
Detrás de estas pruebas está la audaz estrategia de la República Popular China de probar la recuperación durante el vuelo inaugural, acelerando su curva de aprendizaje tradicional.
El Zhuque-3 es un cohete de dos etapas de acero inoxidable, impulsado por metano líquido y oxígeno. Con 66 metros de altura y unas 570 toneladas al despegar, es uno de los lanzadores más grandes de China, solo superado por el Long March-5. Su combustible más limpio promete agilizar la puesta a punto para la reutilización.
LandSpace calcula que, al dominar la recuperación y lograr hasta tres lanzamientos al mes, los costos podrían caer a unos 3.000 dólares por kilogramo, acercándose al benchmark que SpaceX estableció con el Falcon 9.
La carrera espacial reutilizable se amplía: en noviembre, Blue Origin consiguió la reutilización orbital de su New Glenn en su segunda misión. Japón sorprendió con un cohete de lanzamiento y aterrizaje vertical 🛬, e India explora aterrizajes tipo nave espacial junto a distintas startups.
Y lo mejor está por venir: en 2026, China tiene programados nuevos ensayos de recuperación con varios cohetes reutilizables. Esta vez, algunos sí podrían quedarse en pie.
Reference(s):
cgtn.com




