Este enero de 2026, la élite global se reúne en Davos en lo que promete ser la edición más grande del Foro Económico Mundial (WEF) desde 1971. Con cerca de 3.000 delegados y un récord de 65 líderes mundiales, las expectativas están por las nubes. 🚀
Larry Fink, CEO de BlackRock y copresidente interino del WEF, se lució para garantizar la asistencia más influyente hasta la fecha. Pero, a la sombra del glamour, se ciernen desafíos enormes: el ascenso de políticas proteccionistas y la creciente confrontación entre potencias.
El año pasado, la administración de Donald Trump participó de forma virtual, mezclando promesas de crecimiento en empleos, inversión y tecnología con amenazas de aranceles, caídas abruptas en el precio del petróleo y hasta bromas sobre convertir a Canadá en el estado 51. Este 2026, Trump pisa Davos en persona, justo cuando sus tensiones con Irán y su disputada demanda por Groenlandia han encendido las alarmas.
Para hacer frente a estas dificultades, el WEF publicó su Informe Global de Riesgos 2026, que identifica la "confrontación geoeconómica" como la amenaza más grave, junto a otros peligros: inflación descontrolada, burbujas de activos, tecnología sin regulación, desigualdad social y los retos ecológicos de la contaminación, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
El tema elegido para este año es el "Espíritu de Diálogo": cómo cooperar en un entorno de crecientes tensiones. Las grandes preguntas giran en torno a nuevas fuentes de crecimiento, la construcción de una fuerza laboral fuerte, el despliegue de la innovación y el equilibrio entre la prosperidad y los límites del planeta.
¿Será el diálogo la tabla de salvación de Davos y del globalismo? Mejor hablar que pelear, como decía Churchill, pero más allá de buenas intenciones, la gran incógnita es si el foro podrá cambiar la fórmula que muchos consideran parte del antiguo proyecto liberal-imperialista. 🤔
Reference(s):
As globalism faces rising challenge, will Davos reverse the situation?
cgtn.com




